
NUESTROS SERVICIOS
Servicios Profesionales
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Revisión de informes periciales
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Evaluaciones de alegaciones abuso sexual infanto-juvenil
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Coordinación parental
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Estudios interjurisdiccionales para relocalización
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Estudio socioeconómico para declaración de incapacidad
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Evaluación de dinámicas de resistencia-rechazo
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Mediación familiar
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Supervisión de relaciones filiales
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Servicios socioeducativos posdivorcio
Cuando los asuntos de familia se ventilan en el Tribunal, la mayoría de las veces se les requiere a profesionales la realización de evaluaciones que someten ante el juez con el propósito de recomendar las posibles acciones a tomar en el caso. Sin embargo, en muchas ocasiones una de las partes entiende que el profesional que realizó la evaluación pudo haber errado en su proceso de evaluación y por ende en las recomendaciones que ofreció al Tribunal. En esas circunstancias, se vuelve necesaria la revisión del informe pericial.
¿En que consiste?
La revisión de un informe pericial consiste en el proceso de delegar a un profesional con peritaje en el área (custodia/maltrato) la responsabilidad de revisar la calidad del proceso evaluativo realizado por el evaluador designado por el tribunal o agencia pertinente. Mediante el proceso de revisión se procura el examen de la metodología de evaluación y del informe radicado por el evaluador. Entre los elementos que se examinan se encuentran la calidad del análisis de datos, cómo se abordaron las cuestiones sustantivas y si las opiniones corresponden a los datos subyacentes. El papel del revisor se presenta como parte de un proceso de control de calidad forense en relación con el valor de las evaluaciones sometidas ante el Tribunal. Por lo tanto, la función principal del perito revisor consiste en analizar objetivamente el informe y los datos subyacentes, con el propósito de establecer si el mismo cumplió con los elementos necesarios para considerarse que posee valor probatorio dentro del proceso judicial y, por lo tanto, su posible utilidad para el Tribunal (Austin, Kirkpatrick, & Flens, 2011).
Evaluaciones de alegaciones abuso sexual infanto-juvenil
Una de las circunstancias más difíciles por las que puede pasar una familia es la sospecha de que uno de los hijos pudo haber sido abusado sexualmente. Las sospechas de abuso sexual pueden surgir ante expresiones del niño o joven que llevan a considerar que algo les pudo haber pasado, o ante conductas sexuales de parte de estos que excedan lo esperado para su etapa de desarrollo. Frente a dichas circunstancias, se vuelve necesaria la realización de una evaluación de alegaciones de abuso sexual.
¿Cómo es este proceso?
Las evaluaciones de alegaciones de abuso sexual constituyen un proceso sistemático de recopilación de información y formación de opiniones profesionales acerca de la fuente y el significado de las declaraciones, el comportamiento y otras pruebas que son la base de la preocupación por el posible abuso sexual (APSAC, 1997). Luego de que un evaluador debidamente adiestrado recopila la información necesaria mediante: entrevistas al niño, los familiares, y otros profesionales, entre otras estrategias, procede a analizar, utilizando la información recopilada, la posibilidad de que haya o no ocurrido el abuso sospechado, y la naturaleza de este. Los resultados de estas evaluaciones se pueden utilizar para dirigir la planificación del tratamiento y para ayudar en la toma de decisiones legales, procurando siempre el mejor bienestar de los niños o jóvenes involucrados.
Coordinación parental
Luego de un proceso de separación, en muchas ocasiones se presenta un alto nivel de conflicto entre los progenitores, el cual impide que se puedan dar de forma efectiva los procesos de comunicación necesarios entre los progenitores para garantizar el adecuado desarrollo de los hijos. Esto representa un gran reto, debido a que el alto nivel de conflicto afecta adversamente a los progenitores y a los hijos expuestos. Estos últimos pudieran enfrentar repercusiones negativas severas en su proceso de desarrollo. Ante ello, surge la figura del coordinador parental dirigido a la atención efectiva de la situación descrita.
La coordinación parental es un proceso de resolución de disputas focalizado en las necesidades de los niños/jóvenes que forman parte del núcleo familiar. Es desarrollado por un profesional de la conducta humana con experiencia profesional en casos de familias que enfrentan un alto nivel de conflicto. El coordinador parental buscará proteger y mantener relaciones seguras, saludables y significativas entre los niños/jóvenes y sus progenitores. Para esto, se les proveerá asistencia a los progenitores envueltos en la situación de alto conflicto parental de manera que puedan implementar efectivamente su plan de custodia y/o relaciones filiales. Con dicho fin se: facilitará la resolución de disputas con prontitud, se educará a los progenitores respecto a las necesidades de desarrollo de los niños/jóvenes, y se realizarán recomendaciones en las situaciones en que los progenitores no puedan llegar a un acuerdo.
Entre los roles y funciones del coordinador parental se encuentra: el proceso de admisión para el servicio, el avalúo del funcionamiento familiar, la educación sobre el desarrollo humano y familiar, la coordinación y el manejo del caso, el manejo de conflictos, facilitar la comunicación, la realización de recomendaciones, el monitoreo y clarificación del acuerdo de custodia y/o relaciones filiales, y la redacción de los acuerdos entre los progenitores.
Estudios interjurisdiccionales para relocalización
El contexto socioeconómico actual en Puerto Rico ha generado una nueva realidad migratoria en la cual muchas familias han optado por mudarse del país, esto con el propósito de buscar nuevas oportunidades laborales, educativas o de salud. Esta realidad, a su vez, ha traído retos particulares a las familias cuyos niños o jóvenes tienen progenitores separados o divorciados, y uno de ellos se niega a que se dé la relocalización. Ante este escenario, el Tribunal le requerirá al progenitor con el deseo de relocalizarse que gestione un estudio interjurisdiccional en el cual se evalúe qué tan adecuado es el hogar propuesto para la relocalización.
Para realizar un estudio interjurisdiccional para relocalización, un profesional del Trabajo Social se movilizará al lugar donde la familia planifica relocalizarse, para mediante visitas domiciliarias, entrevistas a familiares y profesionales pertinentes, además de la revisión de documentos, determinar si el hogar y la comunidad propuesta para la relocalización cumple con los elementos necesarios para acoger adecuadamente a los niños o jóvenes que se planifica se muden. Luego de realizada la evaluación, se redacta un informe con los hallazgos y conclusiones, el cual se le remite al Tribunal para que lo considere como parte del proceso de autorizar o no la relocalización.
Estudio socioeconómico para declaración de incapacidad
En ocasiones, familias enfrentan circunstancias en las cuales uno de sus miembros comienza a perder la capacidad de tomar decisiones por si mismo sobre aspectos fundamentales de su vida, como las finanzas, vivienda, salud, entre otras. Ante ello, un familiar cercano puede recurrir al tribunal con el propósito de ser designado como su tutor, con el objetivo de tomar las decisiones que este ya no puede. Frente a lo anterior el tribunal requerirá la realización de un estudio socioeconómico por un profesional del trabajo social.
El estudio socioeconómico consiste en una evaluación ecosistémica de las circunstancias biopsicosociales de la familia, dirigida a determinar si quien solicita la tutela cuenta con el capital social para asumirla y si la solicitud obrará en el mejor bienestar del alegado incapaz. Con dicho fin, el profesional recopilará información respecto a la composición e historial familiar, aspectos de salud, de vivienda, y los ingresos y gastos de la familia. Finalmente, redactará un informe pericial que presente la información recopilada, el análisis de sus hallazgos y las recomendaciones concretas al honorable tribunal.
Evaluación de dinámicas de resistencia-rechazo
Luego de una separación o divorcio pueden desarrollarse dinámicas intrafamiliares que lleven a un niño o joven a rechazar o resistir el contacto con uno de sus progenitores. Dicha resistencia o rechazo puede responder a diversas razones, entra las que se encuentran: dificultades vinculadas a la etapa de desarrollo, dificultades de adaptación, la ausencia prolongada del progenitor rechazado, destrezas de crianza deficientes, conflicto de lealtades, o incluso enajenación parental (Johnston & Sullivan, 2020).
Frente dichas circunstancias, es necesario que un profesional del comportamiento humano, con peritaje en el área, realice una evaluación comprehensiva dirigida a determinar a qué razones responden las dinámicas de resistencia - rechazo del niño o joven hacia su progenitor. Esto, con el propósito de hallar la causa de estas dinámicas y realizar recomendaciones al tribunal dirigidas al logro del mejor bienestar de la niñez o juventud involucrada.
Mediación familiar
La mediación familiar es un proceso en el que un mediador, como tercero imparcial, facilita la resolución extrajudicial de conflictos familiares al promover un acuerdo voluntario entre los participantes. El mediador familiar ayuda a la comunicación, fomenta la comprensión mutua y ayuda a enfocar a los participantes en sus intereses individuales y comunes. El mediador de familia trabaja con los participantes para que estos logren explorar opciones, tomar decisiones y alcanzar sus propios acuerdos (AFCC, 2000).
Según establece la AFCC (2000), la mediación familiar es una opción valiosa para muchas familias porque puede: aumentar la autodeterminación de los participantes y su capacidad para comunicarse; promover el interés superior de los niños, y reducir los costos económicos y emocionales asociados con la resolución de disputas familiares. Entre los aspectos a trabajarse en la mediación familiar se encuentran: diferencias en los estilos de crianza, determinaciones de custodia, relaciones filiales, división de bienes gananciales, pensión alimentaria, entre otros.
De esta forma, la mediación familiar permite a los participantes tener el control sobre las determinaciones a las cuales llegan, desactivar la confrontación mediante el establecimiento del diálogo, y el ahorro de tiempo y dinero mediante una alternativa de resolución de conflictos más flexible y rápida que la que tiende a darse en el contexto judicial (Cobas Cobiella, 2013).
Supervisión de relaciones filiales
En muchas circunstancias se presentan situaciones que impiden que un padre o madre pueda relacionarse sin supervisión con sus hijos. Frente a esto, con el propósito de fomentar la continuidad de la relación vincular entre los progenitores y los niños, estas relaciones se dan de forma supervisada por un profesional del comportamiento humano que pueda garantizar la seguridad y bienestar de los niños. Este profesional, además, evalúa las dinámicas entre el progenitor y el hijo con el propósito de hacer recomendaciones relacionadas a la posible ampliación o modificación de la forma en la cual se llevan a cabo estas relaciones.
En el Centro Peritaje-Trabajo Social contamos con el personal especializado para la supervisión de las relaciones filiales, unido a facilidades adecuadas que permiten un espacio seguro para el desarrollo de la relación vincular entre el progenitor y sus hijos. De ser requerido, las observaciones de estas relaciones son informadas al Tribunal, junto a las recomendaciones pertinentes dirigidas a procurar el mejor bienestar del núcleo familiar, priorizando en el bienestar de los niños.
Servicios socioeducativos posdivorcio
La crianza de los hijos es una de las tareas más complejas que cualquier persona puede asumir a lo largo de su vida. A pesar de que para desempañar cualquier función laboral comenzamos con un adiestramiento previo que nos capacite, cuando vamos a ejercer como padres y madres regularmente no se nos adiestra para adquirir las destrezas y el conocimiento necesario para asumir con éxito el gran reto de la parentalidad. Ante la reconfiguración familiar que implica una separación o divorcio, el desafío de la crianza se complejiza aún más.
Reconociendo esto, desde el Centro Peritaje-Trabajo Social contamos con servicios socioeducativos dirigidos al desarrollo de las destrezas de crianza que debe tener todo padre, madre o cuidador primario que busque desempeñar su rol de la mejor forma posible. Entre los aspectos a desarrollar se encuentran: los diversos tipos de disciplina, las diferentes etapas de desarrollo, la importancia del apego seguro, las necesidades fundamentales de los niños y jóvenes, y estrategias concretas para resolución adecuada de dificultades en la familia.
Desde nuestro centro cuentas con nuestro apoyo para adquirir las destrezas necesarias para ser el mejor padre o madre posible.
